Cúspides Venezuela ( Montañismo y Fotografía) ANDINISTAS
 

PROYECTO ECUADOR

Por: German Rojas - Olga Martin

 

 

 

 

Días distintos, fríos y de largas jornadas... sin embargo cada hora estaba llena de nuevos sonidos místicos, miradas de solo un escenario blanco y majestuoso que levanta y manda sobre los valles, amados volcanes del Ecuador, pueblo hermano de gente amable y sencilla que nos abrió sus puertas con sencillez y verdad. Ante humilde comprensión por lo que somos, entramos en tan imponentes bloques de hielo, que tan solo por el respirar en suavidad y un deseo mental por estar allí, cada paso se convirtió en plenitud.

Una experiencia mas, algo que podemos contar y transmitir por medio de nuestras imagenes y escritos, sencillas expresiones que solo manifiestan la alegría, la energía que se siente y te llena en tan hermoso lugar...las montañas y volcanes del Ecuador...

 

En compañia de Ivan Vallejos.

Amistades me traigo, compañeros de montañas de historias y relatos únicos que llenaron horas en los refugios, entre risas y compartir de migajas de comida entre algunas aguas calientes que calentaran nuestros cuerpos. gratitud ante mi amiga y colega Olga Martín compañera venezolana de Cúspides Venezuela, "cimas logradas en equipo, recordar la alegría en la Cima del volcán Cotopaxi superando el gran Cuello de Luna" . gracias a todos ; son simplemente los pasajes del montañero, son las vivencias del que quiere vivir, de lo que nos marca y nos hace seguir cada día de pié, el olor de las alturas.

 

RELATO DE PROYECTO DE MONTAÑISMO ECUADOR 2011

Por: Olga Martin

 

Ascenso al Rucupichincha (4696 m)

Domingo 11-12-2011

Llegamos el día viernes en la noche directo a dormir a un hotel en Quito, en la zona del Mariscal. Al día siguiente salimos a conocer la ciudad, al caminar por las empinadas calles del centro sentimos la diferencia en la presión de oxigeno por la altitud, 2800 msnm.

Quito es una ciudad amable como su gente, el verde de sus parques se funde con la movida urbana, hay muchas iglesias antiguas, mercados de tejidos y artesanías típicas, tiendas de montaña ; el subir a las torres de la Basílica por sus rudimentarias escaleras es una experiencia divertida, que tiene por recompensa la vista de la ciudad con los volcanes que la rodean y de la Virgen del Panecillo, con sus alas de ángel, en la cima de una loma perfectamente redonda.

El día domingo muy temprano tomamos un taxi hasta la estación del Teleférico a su primera estación a 2904 msnm, con destino al volcán Rucu Pichincha, , tan solo en 9 minutos estábamos a 4.100 m, en Cruz de Loma. Nos deleitamos la vista y comenzamos a sentir la imponente energía de los Volcanes: Los Ilinizas, el Cayambe, el Antisana y el Cotopaxi, cuyas blancas cumbres se mimetizan entre nubes que comienzan a aparecer a lo lejos.

Había un sol radiante muy cálido. Iniciamos el recorrido a la cumbre del Rucu Pichincha, volcán inactivo ubicado en la cordillera occidental de los A ndes, el camino muy bien delimitado, comienza muy ancho hasta una caballeriza, luego se vuelve más angosto y la pendiente de inclinación más fuerte (45° y 55° aproximadamente); la altura se siente un poco en nuestros pulmones, pero logramos mantener un buen rit mo. Conocimos a 2 montañeros ecuatorianos, y subimos con ellos, hablando y riendo. Tomamos un pequeño descanso al pasar la cueva, 1 hora y 10 minutos de recorrido.

Continuamos el camino, rodeado de pequeños arbustos como la valeriana , con su peculiar olor, y la característica flor Chuquiragua, delicada y fuerte a la vez, ambas utilizadas por sus propiedades curativas. Además disfrutamos del majestuoso vuelo de un ave negra con los extremos de sus alas blancas, en ese momento me dijeron su nombre, pero estaba tan deleitada viendo como dominaba perfectamente el aire que no lo recuerdo.

Continuamos caminando, y en un abrir y cerrar de ojos: el camino desaparece, un gran arenal, con una pendiente de 50°, el paisaje ahora es totalmente árido, subimos zigzagueando hasta tomar el tramo rocoso, que da entrada a la cumbre, a la cual llegamos en 2:05 horas. Descansamos, comimos unos verdes (platanitos), con habitas y choclo tostado. Compartimos un chocolate savoy, hummm que rico es, y nos fuimos con Emiliano (uno de los montañeros que conocimos) rumbo a la integral que une el Guagua Pichincha, pero logramos solo la cumbre Cabeza de Gorila.

Descendimos por un arenal qu e nos recordó a la txomajoma de nuestra Sierra Nevada (Venezuela), continuamos la ruta admirando la belleza del lugar, los tonos marrones claros se funden con los rojos y grises, de las cenizas que alguna vez brotaron de las fauces del volcán. Trepamos y en pocos minutos alcanzamos la cumbre del cabeza de gorila. La temperatura comenzó a descender, al igual que las nubes, iniciamos el regreso.

Ascenso a Iliniza Norte (5123m)

Miércoles 14-12-2011:

Nos levantamos a las 4:20 a.m., luego de una larga noche que pase pendiente de la hora, para no quedarme dormida, que mal que ninguno de los dos tenia despertador. Nos vestimos rápidamente tomamos el desayuno, ya a las 5:00 a.m., como habíamos quedado, nos fue a buscar a la posada "la llovizna" en el poblado el Chaupi (3550 msnm), el chofer del rustico que nos iba a dejar en el parqueadero donde se da inicio al ascenso al Volcán Iliniza Norte. Fueron 40 minutos de recorrido, llovía y estaba muy oscuro. Cuando llegamos al parqueadero (3900 m) me invadió una sensación de incertidumbre, estábamos solos a oscuras, rodeados de una espesa niebla, y sin conocer bien las características de la ruta. Pero a medida que fui caminando, fui sintiendo la energía de toda esa maravilla que me rodeaba y mis pensamientos fueron desapareciendo.

El sendero comienza ancho y bien marcado, con una pendiente suave, rodeado de arbustos, pasamos un puente angosto, el camino se va volviendo más estrecho. Vimos un movimiento entre los arbustos y oh sorpresa un lindo lobo típico de la región, y un poquito más adelante unos tímidos conejos, que seguramente estaban huyendo del intrépido lobito. Habían unos pajaritos muy curiosos entre el monte, casi no volaban, los escuchamos piar, como pollitos, durante casi todo el recorrido.

A los 40 minutos de recorrido se comenzó a dilucidar entre la niebla la hermosa Iliniza norte. Letreros en la ruta nos confirman que vamos en la dirección correcta, la pendiente se torno más pronunciada (50°), hasta llegar a un plano que conduce al Refugio (4650m), al que llegamos a las 7:20 am, bajo una nevada hermosísima.

En el Refugio nos tomamos un té de coca para calentarnos, conversamos sobre las condiciones de la ruta con los muchachos que cuidan el refugio, nos comentaron que por el exceso de nieve lo más delicado era el "paso de la muerte", pero que podíamos encontrar algunos anclajes en las rocas para asegurarnos. Visualizamos bien la ruta y salimos a las 8:40 am.

Seguía nevando, y yo seguía disfrutando como los copitos de nieve acariciaban lentamente mi rostro, mientras caminaba. Subimos zigzagueando el collado hasta llegar a la cresta, fuimos abriéndonos camino por la arista oeste, luego por la este, el recorrido es un tanto resbaloso, íbamos con sumo cuidado entre uno que otro paso delicado, agarrándonos de las rocas para no caer al precipicio.

Se levanto ante nosotros una enorme pared de roca, no estábamos seguros si era el "paso de la muerte", la intentamos pasar por la cara norte pero no era posible los pasos eran muy expuestos y peligrosos. Nos dirigimos a la cara sur y bingo!! Encontramos el primer anclaje, lo que confirmaba que si era el "paso de la muerte", y que íbamos bien orientados. Pasamos en cordada con los crampones, en eso nos alcanzaron dos montañeros ecuatorianos, con los que terminamos de alcanzar la cumbre, por un tramo mixto francamente empinado (60°). Estaba particularmente feliz mis primeros 5mi!!. La cumbre está marcada con una cruz, que está llena de ofrendas de los visitantes. La cumbre es súper estrecha por lo que no nos podíamos mover, tomamos fotos, e hicimos un video. Seguía nevando pero esta vez pequeñas bolas de hielo, comenzamos a bajar por la misma ruta.

 

Ascenso al Cotopaxi (5897 m)

Viernes 16-12-2011

Contratamos un rústico para que nos llevara al parqueadero cercano al refugio "José Félix Ribas", desde el Chaupi. Salimos a la 1:00pm, media hora más tarde estábamos entrando al Parque Nacional Cotopaxi, por una carretera de tierra en muy buen estado, estaba nublado, a las 2:30pm llegamos al parqueadero (4500 msnm). Lloviznando comenzamos a subir al refugio, por el arenal, me pesaba el morral, mientras subía pensaba en cada una de las cosas que llevaba, y uuuy como deseaba sacarlas y tirarlas a un lado, pero bueno el recorrido no era muy largo así que subí lentamente, acostumbrándome también a esas incomodas botas, pesadas y rígidas, que no están amoldadas a tu pie, simplemente porque no son tuyas. Me demore casi 1 hora en subir, cuando me faltaban unos pocos metros Germán me ayudo con el Bolso, uff que alivio.

 

En el Refugio (4800 msnm) conocimos a Diego un guía ecuatoriano, a sus 2 clientes belgas y a Alcides el chef del refugio, compartimos un rato ameno. Cenamos y a las 7:00 pm nos fuimos a dormir hasta las 11:00 pm. Hora en la que nos despertamos, nos colocamos todas las capas de ropa, botas y arnés. Comimos algo, salimos a las 12:00 pm del refugio. Lloviznaba y la capa de nieve era de aproximadamente 20 cm. Avanzamos, la noche estaba oscura y nublada, de vez en cuando nos azotaba una brisa helada, poco a poco la pendiente se fue haciendo mayor. Pero mantuvimos un paso constante. La ruta se visualizaba muy bien, minutos antes había salido la cordada de Diego y las huellas se veían claramente.

Todo alrededor era oscuro, solo se escuchaba la brisa y nuestra propia respiración, los pensamientos se van desvaneciendo, te haces parte del todo, sientes la conexión, el éxtasis total. Te llenas de energía, sigues avanzando.

Antes de adentrarnos en el glaciar, nos colocamos los crampones e hicimos la cordada. Minutos después nos sentimos diminutos ante las paredes del laberinto de hielo e intimidados por las profundas grietas. La adrenalina se elevo a millón cuando tuvimos que dar un gran salto, para pasar una grieta de 60cm de ancho aproximadamente que se abrió. Salté tanto como pude y clave mi piolet en la nieve para asegurarme, uff ya estaba del otro lado. Con el corazón aun latiendo más rápido, continuamos ascendiendo. Cerca del amanecer nos aproximamos a Yanasacha, nombre dado a la pared de roca expuesta, que caracteriza al Cotopaxi.

La pendiente de inclinación se hace francamente empinada (70°) hacemos escalones de nieve con los crampones, el piolet se vuelve indispensable, concentrada en el ascenso no me percato que ya es de día, sino hasta que llegamos a la cumbre. Wao!! El cielo azul, el sol cálido, la nieve brillante, las nubes a nuestros pies, y la vista wao, la vista, esplendorosa: el cráter, el Antisana, el Cayambe y el Chimborazo. Satisfacción por haberlo logrado, paz que regocija el espíritu, sensación de plenitud. Nuevamente wao!! Hay que tomar las fotos son las 7:00 am y debemos bajar, cuando tratamos de abrir el morral, oh sorpresa el cierre totalmente congelado, lo frotamos para calentarlo, logramos abrirlo, sacamos la bandera, tomamos la fotos.

Comenzamos el regreso casi a las 8:00 am. La bajada una sorpresa, vimos los puentes de hielo que pasamos en la oscuridad sin percatarnos, detallamos las grietas y los tonos azules de las capas de hielo, es un paisaje de ensueño.

Cuando ví el refugio, calculé que me faltaba una hora, pero se me hizo interminable, me enterraba en la nieve casi hasta la rodilla, sabía que debía quitarme los crampones pero no tenía las fuerzas para hacerlo, así que continúe bajando con suma dificultad, hasta una roca en la que me pude sentar, me los quite, llegue al refugio, con una agradable sensación de cansancio en mis piernas, mis brazos, mi espalda, me sentía liviana, feliz y agradecida.

 

1er y 2do intento de ascenso al Chimborazo (6310m)

Lunes 19-12-11 y 25-12-11

Llegamos a Riobamba al medio día, nos fuimos a rentar las botas, almorzamos, compramos lo que íbamos a comer en la cena y merienda, contactamos un taxi que nos llevo al parqueadero donde se encuentra el refugio Carrel (4800m), al que llegamos a las 5:00 pm. Estaba rodeado de nieve el Chimborazo no se dejaba ver, estaba completamente tapado.

Fue imposible no sentirme impactada por la gran cantidad de lápidas que han levantado en honor a las personas que han muerto intentando la cumbre, es como entrar en un campo santo, sientes respeto por la vida, te percatas de los frágiles que somos.

Entramos al refugio Whymper (5000 msnm) a las 5:30 pm, coincidimos con Diego y los belgas, nuevamente. Había otro grupo pero estaban aclimatando, no iban a hacer cumbre esa noche. Cenamos, conversamos y nos fuimos a dormir a las 7:00 pm. Dormí muy poco, estaba resfriada y no podía respirar bien. Las 10:00 pm, al fin!, salimos del confort de nuestros sleeping, nos pusimos las incómodas botas plásticas y todo lo demás. Hicimos café, comimos. A las 11:20 pm salimos, había olvidado ajustar los crampones al tamaño de las nuevas botas, y eso nos demoró un poco.

Los primeros 10 minutos son de pendiente suave, la nieve se sentía blanda, mal augurio, luego se va haciendo un poco más elevada, rocas medianas y grandes, nos recuerdan que las avalanchas son frecuentes. El cielo nublado, no vemos las estrellas. Me invade una sensación extraña, sentía que debíamos regresar, pero por qué?, confiaba en nuestro guía un señor con años de experiencia conocedor del Chimborazo. La nieve seguía blanda.

Nos detenemos a colocarnos los crampones, continuamos, la noche no estaba muy fría. Seguía esa extraña sensación la trataba de apartar, pero no se iba. Cuando llegamos aproximadamente a 5400 msnm, el primer paso delicado, antes del castillo, Angel guía y Diego, abrieron un hueco en la nieve de 80 cms, para ver sus capas, y oh sorpresa, se veían claramente tres capas, la primera de nieve no compactada, y las otras dos de nieve blanda, casi hecha agua. Malas noticias o quizás buenas, debíamos regresar, el descenso en el día, iba a ser muy riesgoso. No me sorprendió ya lo presentía. Llegamos al refugio casi a las 3:00 am. Dormimos, al amanecer decidimos hacer un segundo intento, pero unos días después para dar chance a que clima mejorara.

Cinco días después volvimos, esta vez sin guía, habíamos estudiado muy bien la ruta, y habíamos quedado con Diego, que también volvería ese día que seguiríamos sus huellas. Esta vez llegamos al parqueadero del refugio Carrel a las 3:00 p.m., el Chimborazo estaba medio cubierto por una tímida niebla. Cuando llegamos al Whymper, estaba totalmente despejado, lo que nos motivo a hacer pequeñas caminatas para visualizar la ruta, tomar algunas fotos y deleitarnos con su imponente belleza. Wao la verdad es que el Chimborazo es enorme, regio, misterioso, es como si dijera aquí estoy atrévete a conquistarme!.

A las 11:00 pm salimos del refugio, delante iba la cordada de Diego esta vez con unos alemanes, el cielo totalmente despejado, la nieve súper dura, lo único en contra una brisa fortísima, te retumbaba en los oídos y te movía el cuerpo. La noche fría (-10°C). No habían pasado 10 minutos y yo no me sentía bien, estaba cansada, tenía nauseas. Continúe durante casi una hora pero mi paso cada vez se hacía más lento, antes de continuar así preferí regresar, para que Germán pudiera seguir, detrás de nosotros iba otra cordada de 2, él estaría acompañado.

Cuando comencé a bajar me invadió una sensación de paz increíble, a cada paso que daba, me deleitaba mirando las estrellas, y las luces de la ciudad a la lejos. Quería prolongar el momento, caminaba lentamente, disfrutando cada segundo, ya no tenía malestar, era como si mi espíritu se regocijara por la decisión que tome. Me di cuenta que unos frontales a lo lejos apuntaban hacia mí y acelere el paso, para que no se preocuparan, llegue al refugio, me acosté.

Trate de dormir pero estaba preocupada, ore por ellos y por las almas de las personas que allí han muerto, el viento se escuchaba cada vez más fuerte. A las 3:30 am llego Germán, estaba agitado, aun lleno de adrenalina, me contó que Diego y los alemanes se regresaron a la altura del castillo porque comenzaron a caer rocas, la otra cordada continuó, y El también, un poco más adelante continua el azote del viento, y también decidieron regresar. Germán que había estudiado tanto la ruta quizo continuar en solitario, hasta que una roca lo freno de golpe en su cabeza, rasgo su chaqueta, gracias a el casco no pasó a mayores, cayó sentado, y se pudo frenar con el piolet. Fue una señal bastante clara: debes regresar.

Nos despedimos del Chimborazo hasta una próxima oportunidad, en la que trataremos de descifrar sus misterios.

 

 
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