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Camino Inca a Machu Picchu – Perú: Mas allá de un sueño hecho realidad

 

Olga Martin Argotte

Me declaro amante y aficionada del montañismo, desde enero de 2010, cuando toque la cumbre del Roraima.

En la Montaña me encontré y descubrí quien era.

Es una dicha compartir los relatos de mis experiencias en la montaña.

Complejo Arqueológico Machu Picchu, y Huayna Picchu

 

El sueño, el Proyecto:

El deseo de ir a Machu Picchu tiene tanto tiempo conmigo que creo que nací con él, pero fue el año pasado que hablando con mi gran amiga Marine, comenzamos a materializarlo. Había escuchado entre conocidos de la existencia del Camino Inca, investigue sobre él  e inmediatamente comencé a averiguar costos, quería hacer el tradicional Camino Inca de 4 días. Luego de una serie de contratiempos que se nos presentaron dados los controles cambiarios que rigen en nuestro país, logramos reservar para materializar nuestro sueño en octubre, casualmente: el mes 12 del año 1012, por 12 días en Perú.

 Llegada a Cusco:

Llego el día, volamos de Caracas a Lima, llegamos a Lima a las 10 p.m., y el vuelo a Cusco salía al siguiente día a las 6 am, por lo que tuvimos una larga espera, en el aeropuerto. Llegamos a Cusco un día antes de iniciar el camino Inca, el trasnocho en el aeropuerto nos dejo agotadas por lo que llegamos al hotel y nos quedamos dormidas hasta que nos despertó la llamada de un chico de la agencias de viajes, nos fue a buscar a las 12 m., para ajustar detalles de logística y cancelar el resto del paquete, y de ahí nos fuimos a comer por los alrededores de la Plaza de Armas, Cusco me pareció un lugar movido, los lugareños, están como apurados todo el tiempo y no son amables, los vehículos no dan paso cuando vas a cruzar la calle, y si de casualidad estas cruzando y viene un carro corre porque no se frenan, es como si les faltara educación ciudadana; está lleno de turistas y vendedores ambulantes que te persiguen diciendo “señorita, señorita cómpreme…”.

Plaza de Armas de Cusco

Sin embargo, a medida que uno va conociendo y entendiendo a los Cusqueños, se hace cada vez más encantador. Los alrededores de la Plaza de Armas con sus calles empedradas, están llenos de edificaciones antiguas, entre las que destaca la Catedral. Hay bastantes policías por lo que una se siente segura.

Caminamos por el casco central, hay múltiples tiendas para comprar desde artículos típicos hasta las imitaciones más “fieles” de marcas de ropa y bolsos de montaña.
En la agencia nos habían comentado que a las 7:15 pm se iba a presentar el guía en el hotel para darnos el brifin, no sabíamos bien de que se trataba pero estamos ansiosas por que llegara la hora, para luego según lo que nos dijeran preparar nuestros morrales, ya que al día siguiente nos irían a buscar muy temprano al hotel. El Guía (Víctor) llego algo tarde, eso nos había angustiado un poco. De entrada me pareció amable, nos explico detalladamente las características del camino, las alturas de la ruta, los desniveles, los puntos de acampada, de almuerzo y los lugares arqueológicos que visitaríamos en el recorrido; luego nos dio las recomendaciones sobre que llevar, y listo ya con todas las dudas aclaradas, preparamos nuestros morrales y nos acostamos a dormir muy emocionadas.

Camino Inca

Día 1: Piscacucho-Wayllabamba
Tiempo de recorrido 3:30 horas
Distancia: 12 km
Desnivel: +400/-100 m

A las 7:00 a.m. llegaron por nosotras, ya en el bus se encontraba parte del grupo, luego buscamos a otros integrantes y a algunos porteadores. Tomamos rumbo a Ollantaytambo una hora y media de camino, yo me quede dormida durante todo el trayecto aun estaba afectada por el trasnocho en el aeropuerto. Llegamos a Ollantaytambo ahí teníamos media hora de parada para comprar cualquier cosa que nos hiciera falta, venden todo lo que uno pueda necesitar para el camino inca, desde bastones de madera hasta memorias para la cámara. El chef también debía comprar algunos insumos en el mercado que está muy cercano a la Plaza de Armas del pueblo.

Plaza de Armas de Ollantaytambo
Mujeres con trajes típicos

Aprovechamos de caminar un poco por el pueblo luego que Marine compro su bastón, averiguamos de algunas posadas queríamos volver para visitar 2 ruinas arqueológicas que ahí se encontraban, fue impresionante el estado de euforia y sorpresa que nos invadió al ver las ruinas de Ollantaytambo, eran las primeras que veíamos y realmente nos impactaron, queríamos salir corriendo hacia ellas.

Una vez comprados todos los enceres nos montamos de nuevo en el bus, para dirigirnos al km 82, Piscacucho lugar donde iniciaríamos la caminata, esta parte del recorrido se hace por una carretera de tierra en buenas condiciones por las que transitan muchos vehículos dedicados al turismo. Llegamos a Piscacucho luego de 30 minutos, hay un gran parqueadero con unos techitos en los que se suelen organizar las cosas para iniciar la caminata, los porteadores no deben llevar más de 30 kg cada uno, ellos deben pasar un punto de control para ingresar en donde se chequea el peso, y nosotros solo podemos ingresar una vez que los porteadores pasen su control respectivo, por lo tanto mientras ellos eran revisados nuestro guía Víctor se tomo el tiempo para presentar a Anita la guía auxiliar, y cada uno de los miembros del equipo dijo su nombre y el país de procedencia; el grupo estaba formado por 4 franceses, 4 estado unidenses, 2 brasileras, 1 español y nosotras 2; me gusto mucho la manera en que Víctor liderizó al grupo, nos dijo que éramos una familia y que debíamos crear un nombre, uno de los franceses dijo Pachacutec team, y todos estuvimos de acuerdo en llamarnos así, porque tendríamos la fuerza Inca con nosotros. Tomamos las fotos de rigor en el letrero que da la bienvenida al camino Inca y avanzamos 10 minutos por las vías del tren hasta el punto de control, en este punto debemos mostrar los pasaportes originales y recibimos un sello de entrada. No me creía aun que estaba iniciando el camino Inca.

Luego pasamos un puente sobre el río Urubamba, el sendero transcurre casi paralelo al rio y es prácticamente plano hasta el punto de almuerzo (Miskay). Hay poca vegetación en los alrededores la zona es bastante árida, se ven solo arbustos, pasamos un pequeño caserío donde venden agua y chucherías. A 1 hora, fue toda una sorpresa ver nuestra carpa comedor armada con mesas, mantel y sillas, yo imaginada que el almuerzo se trataba de un sándwich, pero no era un almuerzo a todo lujo jejeje!.

Después del almuerzo y el té respectivo, emprendimos la caminata nuevamente esta vez la pendiente se fue haciendo cada vez más inclinada, llegamos a las primeras ruinas arqueológicas del camino, la ciudad de Llactapata se ve a lo lejos, una sensación de respeto me invadió. Anita nuestra guía auxiliar nos explicó que el nombre en quechua significa cuidad de altura, y que era un lugar de formación militar para los jóvenes.

Al lado del camino conseguimos otro sitio arqueológico, llamado Pulpituyuq, los tonos amarillos de las rocas de sus paredes me llenaron de alegría, inmediatamente corrí hacia ellas como una niña y recorrí todos sus espacios hasta que me dijeron que nos teníamos que ir.

Inicio del Camino Inca, Piscacucho (km 82)

Continuamos por un ligero ascenso hasta pasar un puente, sobre el rio Cisichaca, donde hay un letrero que indica que faltan 2 km para Wayllamba, lugar de nuestro primer campamento. Tomamos un pequeño descanso en un caserío al pasar el puente la pendiente se vuelve bastante fuerte. Llegamos al campamento luego de 3 horas y media de recorrido. Nuestras carpas ya estaban montadas, nos cambiamos de ropa, cenamos y a dormir hasta el día siguiente. No creía que estaba en el camino Inca, aunque cada rato me lo repetía, no lo concientizaba.

Carpa Comedor

Llactapata

Día 2: Wayllabamba-Pacaymayo
Tiempo de recorrido 5 horas
Distancia: 10,2 km
Desnivel: +1250/-600 m

Los porteadores nos despertaron a las 5:30 am con el “te despertador”, nos esperaba el día mas fuerte del recorrido y debíamos tomarnos nuestro tiempo. Desayunamos a las 6:00 am y salimos a las 7:10 am, a unos 15 minutos pasamos el segundo punto de control donde debemos esperar que revisen a los porteadores, para seguir avanzando. De allí en adelante los guías nos dieron instrucciones de que nos tomáramos el tiempo que necesitáramos para realizar el recorrido, ya que no había desvíos en el camino ni sitios arqueológicos que visitar. Comencé a avanzar la pendiente es realmente fuerte el sendero sigue rodeado de arbustos no muy altos y es de tierra, unos 20 minutos después atravesamos un bosque húmedo precioso, los arboles del bosque son tan hermosos, sus colores y formas singulares atrapan mi mirada, me detengo a contemplarlos, son tan misteriosos y envolventes, no me resistí y fui a abrazar a uno, al tacto estaba tan frio, era tan firme y sólido como la madera del árbol de guayaba, era un árbol muy fuerte y muy noble, me dio tanto amor, que me hizo llorar.

Zona Boscosa

Inicio de las famosas Escaleras

 

Colibrí

Comienzan las escaleras y cada vez se vuelven más inclinadas, pero el bosque es tan bello y yo sigo en mi estado de amor, no las noto, voy avanzando sin darme ni cuenta de lo fuerte de la subida, pase un puente pequeño hecho de troncos que parecía de cuentos, que lindo escuchar el correr del agua; a 1 hora y media llegue al primer punto de descanso llamado tres piedras, espere  un rato a que llegaran Marine y Juan (el español), mientras tanto hable con unos guías, sobre el tema preferido de los peruanos que conocimos: Chávez y su reelección, me valí de estrategias para cambiar el tema, porque de política era de los menos que quería conversar.  Llego Marine y continuamos de una vez no quiso descansar para no enfriarse, venia sintiéndose muy bien, por lo que continué a mi paso, la pendiente sigue bastante fuerte el camino está todo hecho de piedras y de vez en cuando hay escaleras, escuche el aleteo de un colibrí que paso a mi lado, y me detuve a verlo, es increíble lo rápido que mueven sus alas le tome algunas fotos, estaba aun más feliz por haber disfrutado de ese momento y por tener la foto como recuerdo.

Tenía ya rato que lloviznada y escampaba, me quitaba la chaqueta y me la ponía, esa parte del camino estaba lleno de caminantes, las miradas siempre estaban acompañadas de una sonrisa de solidaridad, habían miradas de incertidumbre, de felicidad, de agradecimiento,  cada quien estaba viviendo su propio camino interior. Roger uno de nuestros porteadores me dio unas hojitas de coca, las mastique, eran un poco amargas pero agradables.
Cuando estaba a unos 3700 msnm comenzó a bajar la temperatura, se nublo y ahora si se instalo la llovizna, me puse el sweater y la chaqueta, unos minutos después estaba en la “cumbre” el paso más alto del recorrido el abra de Warmiwañuscca a 4215 m.s.n.m. o paso de la mujer muerta, celebre mi llegada hice un videíto, me sentí realmente feliz, había pasado el punto más alto, baje había mucho viento.

Warmiwañusca (4215 m) letrero y punto más alto.

Comienza el descenso pronunciado por unas escaleras un poco incómodas, sus peldaños son muy estrechos, pero poco a poco se van distanciando y el descenso se va haciendo más ligero, ya divisaba el campamento; las montañas a mi alrededor resplandecían, su belleza me envolvía, me detuve a comer algo, mientras las observaba sentí un resplandor en el ambiente, se me hacía difícil enfocar la mirada, era como si todo estuviera lleno de una densa neblina brillante y traslucida, luego hablando con Marine fue que me percate que eran moléculas de energía; continué el descenso pase otro puente de madera y llegue al campamento, un porteador me esperaba para llevarme a nuestro campamento número 9. Me demore 5 horas exactamente, al llegar al campamento aun los porteadores no habían montado las carpas, deje el morral y me fui a dar una vuelta, conseguí una gran roca que me invito a sentarme, desde ahí tenía una linda vista de las montañas de alrededor, de una de ellas bajaba una cascada que resaltaba como un hilo de plata brillante, el nevado de Verónica de dejaba ver con timidez entre las nubes, con toda esa hermosura alrededor, envuelta en un estado de amor, agradecimiento y felicidad, con lagrimas en mis ojos, me dormí plácidamente durante un buen rato. Comenzaron a llegar los compañeros del pachacutec team, desperté y me fui a buscar el abrigo, mi cuerpo comenzaba a enfriarse.

El campamento cuenta con varias terrazas en las que se distribuyen las carpas, ya están previamente asignadas para cada grupo, cuenta con baños poco higiénicos, se escucha el correr del agua de unos riachuelos que bajan a cada lado de nuestras terrazas. A  las 3 de la tarde nos llaman a almorzar, a las 5 a la hora del happy hour, que consistía en una tertulia con cotufas, wanton frito y té, y las 7 a cenar ¡ya no aguantaba tanta comida, jajajaja! pero todo estaba tan divino, que me ayudaba con té de anís como digestivo, para poder seguir comiendo. Nos dormimos, esa noche si sentí frio, no había notado que se me mojo un poco el aislante y la humedad me hizo despertar varias veces en la noche.

 Día 3: Pacaymayo-Wiñaywayna
Tiempo de recorrido 6 horas
Distancia: 14,7 km
Desnivel: +550/-1400 m

Ya estaba despierta antes que llegara el té despertador de las 5:30 am, alistamos los morrales, desayunamos y salimos a las 6:30 am. Se inicia con una fuerte pendiente de escaleras que en 40 minutos nos llevaron a las ruinas de Runcuracay, que significa montón de ruinas. Un poquito antes del Runcuracay Marine y yo vimos una roca enorme, debajo de la cual se formaba una cueva, Marine se metió, se quedo un rato hay sentada y luego entre yo, el olor era riquísimo, olía a puro musgo, a tierra mojada, sentí mucha paz, pero a la vez inquietud por descubrir algo; quería llorar y quedarme ahí pero en eso llego Juan y comenzó a bromear, así que salí y continuamos con él hasta Runcuracay lugar en donde debíamos esperar al resto del grupo para escuchar la explicación del guía. El Runcuracay en un lugar pequeño de forma semi-circular que destaca por su hermosa vista, se cree que cumplía funciones de mirador y lugar de descanso de mensajeros. Aun tenía la sensación de paz e inquietud.

El ascenso continúa bastante fuerte entre escaleras, la vista de la cumbre de Warmiwañusca es impresionante, llegue a distinguir la forma de la mujer muerta. Luego se ve una laguna a la izquierda del camino en la que nadaba un patito, 1 hora desde el sitio arqueológico llegamos al paso del Runcuracay, el cuarto paso más elevado (3924 m.s.n.m). Nuestros guías nos recomendaron llevar una roca para colocarla en la cumbre como símbolo de agradecimiento a la pacha mama, hicimos nuestro hito pachacutec team, fue muy bonito, mientras esperamos que llegara todo el grupo subí hasta la cumbre, la vista era impresionante, se veían  dos lagunas mas. La felicidad no cabía en mí, había un ambiente de solidaridad entre todos los grupos, todo el mundo estaba feliz, teníamos la certeza de que llegaríamos a MachuPichu, ya habíamos pasado el reto físico más fuerte.

Comenzamos el descenso estamos muy emocionadas porque pasaríamos la primera cueva inca del recorrido, me impresiono ver que los escalones continúan dentro de la cueva, no es tan larga, pero sentí una energía impresionante al entrar era muy fuerte, me exaltó el corazón, lo hizo latir más rápidamente, como si quisiera llorar y celebrar a la vez; me sentí muy conmovida. Marine me dijo que la energía era misteriosa y luego entro en llanto, me hizo llorar también. Continuamos me sentía diferente, sentía que habían ocurrido cambios en mi, aunque no lograba descifrarlos, me sentía más libre, mas yo misma, con más paz. Cuando llegue a Perú aun me sentía muy mal por una mala experiencia que pase tan solo unos pocos días antes, en Panamá por un robo, aun tenía mucha rabia acumulada, sentía la energía retenida en mi plexo solar, pero poco a poco en Perú fui sintiéndome mejor, lo note especialmente ese tercer día.

A 1 hora de descenso se llega a las ruinas de Sayacmarca (pueblo inaccesible), al llegar al pie de la ruina se deben subir unos escalones para entrar, se caracteriza por sus estrechas callejuelas, que forman una especie de laberinto, cuenta con varias habitaciones, era una ciudad en la que se estima que vivieron 200 personas. Entrar ahí me produjo una sensación de respeto sagrado por el lugar, no me provocaba hablar, solo estar en silencio, me acosté en una roca y sentí como su energía me abrazaba, no quería salir de ahí, pero debíamos continuar.

Warmiwañusca (4215 m) letrero y punto más alto.

Sayacmarca

 

Desde Sayacmarca se ven las pequeñas de ruinas Conchamarca, que se pasan a la derecha del camino, luego de pasar un puentecito de madera y unos árboles preciosos, es como un pequeño oasis. A este no entramos.

El sendero adoquinado de rocas continúa hasta el sitio de almuerzo: Chaquicocha, donde nos recibieron con un rico vaso de jugo de maíz morado, y un almuerzo súper bueno y abundante. Luego de comer tanto la subida que nos esperaba se me hizo algo pesada, comenzó a llover un poco pero la lluvia duro solo unos pocos minutos, en esta parte el sendero está adornado a la derecha por árboles, orquídeas, musgo, es un bosque húmedo muy bonito, a la izquierda un precipicio. Nos preparamos para pasar el túnel excavado más largo del recorrido, se siente húmedo, es bastante amplio.

Conchamarca

Phuyupatamarca

Cuando termina la subida, llegamos a Phuyupatamarca (3620 m.s.n.m.) donde se tiene una hermosa vista del valle de Urubamba, sus montañas y el pueblo de aguas calientes. Aquí me paso algo muy cómico, me habían dicho que desde ahí se veía la montaña de machu picchu, por tanto busque un lugar donde sentarme para mirarla, no sabía cuál era pero pensé que la reconocería, mire varias montañas e identifique una, me invadió una emoción inmensa, las lagrimas saltaron de mis ojos, quería bailar, gritar, celebrar que estaba en el camino inca, y que al día siguiente estaría entrando a Machu Picchu; resulta que hasta ese momento no lo había asimilado, puesto que aun no me creía que estaba haciendo el camino inca, que estaba en Perú, en ese preciso momento fue que lo concienticé, fue muy bonito, a pesar que luego me entere que esa no era la montaña de Machu Pichu jajaja.

Cuando llego casi todo el grupo bajamos pocos minutos hacia las ruinas de Phuyupatamarca (ciudad sobre el cielo), destacan sus formas redondeadas que van en sintonía con la forma de la montaña, se cree que es un lugar dedicado a la observación astronómica, que también tenía baños ceremoniales, ya que hay sistemas de irrigación que se abastecen de un manantial subterráneo. Es un lugar precioso lleno de armonía.

Al salir de esta ruina iniciamos la bajada “de los tres mil escalones”, no los conté para saber si era cierto pero si son muchísimos, algunos son bastante angostos y hay de bajarlos de lado. No se me hicieron pesados porque el camino está rodeado de hermosos arboles, y teníamos un cielo adornado con dos arcoíris bellísimos. Extasiada con esa vista a mi alrededor resultaba difícil estar atenta al camino para no caerme, pase otro túnel inca, era corto pero me llamo la atención que estaba bastante oscuro. Continuamos encontramos un desvió a la derecha que llevaba directo al campamento Wiñaywayna, pero seguimos de largo para poder pasar por las ruinas de Intipata.

Intipata

La vista desde Inti-Punko o Puerta del Sol

Este es un lugar hermoso, es el conjunto arqueológico que mas me impacto en el camino inca, a pesar de que son prácticamente puras terrazas, la vista y la paz que se siente son indescriptibles. Ahí Marine, Juan y yo, nos quedamos sentados contemplando el arcoíris y las montañas, hasta que comenzó a caer la noche. No queríamos irnos de ese lugar tan mágico, queríamos acomodar nuestra carpa en alguna de esas terrazas y pasar la noche. Pero debíamos continuar hasta el campamento que estaba a tan solo 10 minutos bajando.
Llegamos y nos esperaba el happy hours comimos nos cambiamos y volvimos a comer, ese día estaba de cumpleaños Cori, una de las estado unidenses, y el cheff sorpresivamente le hizo una torta, que por cierto estaba deliciosa. Fue un lindo gesto. Cantamos cumpleaños. Y luego hicimos la ceremonia de despedida a los porteadores, habíamos recolectado entre todos, una propina como agradecimiento a sus atenciones, y esa noche se la dimos, ya en la mañana siguiente nos despedíamos, ellos debían bajar directo a la estación del tren para tomar el de las 6 a.m., y nosotros entraríamos a Machu Picchu. Nos dormimos yo tenía una emoción tan grande que casi no me dejo dormir, esa noche llovió muchísimo.

 Día 4: Wiñaywayna-Machu Picchu-Aguas Calientes
Tiempo de recorrido 1,5 horas
Distancia: 6 km
Desnivel: +100/-320 m

Nos despertamos a las 3:30 am, antes de acostarme había dejado todo listo, casi me había dormido hasta con las botas puestas para estar lista lo antes posible jejeje comimos algo ligero de desayuno, ya a las 4:45 a.m. cuando todo el grupo se alistó comenzamos a bajar, queríamos llegar al puesto de control lo más temprano posible para poder sentarnos en las sillas del mismo, pero ya estaban ocupadas por varios grupos que llegaron antes. Así que, nos toco sentarnos en el suelo hasta las 5:30 a.m., hora en que abren el punto de control que da acceso a Machu Picchu.

Estaba súper emocionada nos comimos esos 6 km en 50 minutos hasta Inti-Punko o Puerta del Sol, el sendero comienza plano por un bosque nublado hasta los escalones llamados “mata gringos” que son bastante fuertes, se pasan dos pequeñas ruinas incas, que son como unos miradores.

Cuando llegamos a Inti-Punko me sentí algo triste porque no se lograba ver Machu Picchu, estaba bastante nublado, esperamos alrededor de 1 hora y media al resto del grupo, con la esperanza de que se despejara y tener esa primera vista de Machu Picchu, pero no sucedió, comenzamos a bajar, a nuestra izquierda pudimos ver una gran roca que me dio la impresión que era sagrada y que los Incas le rendían culto, iniciaron las terrazas, y waoooo la primera vista de Machu Picchu se asomaba entre la neblina, estaba sumamente feliz.

Entrando a Machu Picchu

Saliendo del Campamento a las 4:45 a.m.

Bajamos hasta la entrada para dejar los morrales, y volvimos a ingresar al complejo para lo cual se debe mostrar el ticket de acceso y el pasaporte. Los guías nos dividieron en 2 grupos para realizar la visita guiada, uno en ingles y otro en español. Inicialmente Anita nos ubico en una terraza para explicarnos como se descubrió el complejo arqueológico, como estaba compuesto, los tipos de construcción, etc.

Luego, iniciamos la visita a los lugares más emblemáticos, como el templo del cóndor, el templo al sol, la habitación de Pachacutec, entre otros. En un principio me sentí abrumada por la gran cantidad de gente, y la presión de los vigilantes que te exigen que circules, casi no daba tiempo de apreciar algunos lugares ni de tomar fotos, confieso que estaba ansiosa porque terminara, quería disfrutar de Machu Picchu, a mi modo, mediante su contemplación. Al terminar la visita guiada nos dirigimos hacia la zona de reunión donde nos esperaba Víctor, para darnos los certificados de culminación del camino inca fue una bonita sorpresa, quedamos en vernos en Aguas Calientes para el almuerzo. Nos despedimos.

Machu Picchu, complejo arqueológico

Marine, Juan y yo decidimos quedarnos en Machu Picchu y recorrer los lugares a los que no habíamos ido, había un sol inclemente y Machu Picchu ya se había despejado por completo, afortunadamente. Queríamos un lugar tranquilo para sentarnos, así que fuimos hacia la zona de la cantera, y nos sentamos en una terraza, con vista a un hermoso valle y a la zona religiosa del complejo. Me relaje, disfrute del vuelo de los pájaros, de la vista, conversamos sobre la experiencia, fue un rato muy agradable. El sol se sentía cada vez mas fuerte así que Marine, que ya estaba bastante bronceada sugirió que buscáramos una sombra, en lugar de eso comenzamos a caminar por la callejuelas del complejo, imaginando como vivían las personas, para que utilizaban cada espacio, imaginábamos como se veían las habitaciones cuando tenían techo, por donde corría el agua, etc.

Nos tomamos el tiempo que quisimos en cada lugar, pasamos por puertas pequeñitas, por puertas de doble jamba, vimos varios tipos de construcción, mientras nos acercábamos al sitio de vigilancia, lugar desde donde se aprecia todo el conjunto, y se toma la foto tradicional. Al llegar ahí por supuesto tomamos nuestras fotos, ya Machu Picchu estaba mucho más solo, no había tanta gente, sentía hambre y sed pero no me quería ir, esa noche nos quedaríamos a dormir en Aguas Calientes, por lo que no teníamos ningún apuro en bajar.

En Machu Picchu

En Machu Picchu

Nos refugiamos del sol en una choza, desde ahí se ve una roca de sacrificio, tuve sentimientos encontrados a cerca de lo mal que me parece que un humano mate a otro así sea, como ofrenda a la pacha mama, sin embargo, no me atreví a juzgarlos. Durante todo el camino sentí que los Incas eran seres muy espirituales, le rendían culto a la naturaleza y a todos sus elementos, estaban integrados como un todo; lo que hace pensar que quizás veían la muerte como un regalo, quizás el dolor era una manera de purificación, quizás de esa manera se entregaban por completo al amor universal, a Dios, quizás para las escogidas era un privilegio morir como ofrenda. Me parece tan poco probable que en un lugar tan noble, tan lleno de amor, se hayan cometidos actos movidos por la maldad.

A las 3:30 de la tarde cuando ya el hambre y la sed se hicieron insoportables, decidimos tomar el bus para bajar a Aguas Calientes, además estaba loca por darme un baño. Nos despedimos de Juan que decidió bajar a pie, hasta la estación del tren. Luego de hacer una cola que nos tomo unos 40 minutos nos montamos en el bus, me sentí tan agradecida, me parecía aun increíble, era un sueño hecho realidad, doy gracias a Dios por la oportunidad, por la experiencia, por su compañía, por iluminar mi camino, también doy gracias a mi amiga y hermana del alma Mariné por vivir ese sueño conmigo, que también era el de ella, estoy infinitamente agradecida.

VIDEO DEL CAMINO INCA

 
 
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